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Todo en la vida es cine

A golpes de corazón

A golpes de corazón

Últimamente no escribo casi nada. El otro día me dijo un amigo que éso era una buena señal. Y la verdad, creo que tiene razón. Hace un mes mi hermano hizo una entrevista a la cantante Conchita dónde le decía que sus canciones suelen tener letras tristes porque cuando está alegre no le apetece sentarse a componer. Creo que a mí me pasa lo mismo con la escritura. Como tengo una timidez extrema y casi patológica, cuando me encuentro mal, me deprimo,..., me encuentro más cómodo desahogándome escribiendo que hablando. Aunque la mayoría de mis textos, como podeis comprobar, sean inconexos y un escupir de ideas sin sentido (como empieza a ser este artículo, por cierto). Por éso, el hecho de que lleve diez días sin escribir por aquí es una buena noticia.

He logrado quitarme de la cabeza todo aquello que me había sumergido en un infierno. Todo aquello que hacía que muchos días no me apeteciera hacer nada más que ahogarme en mi mismo, todo aquello que destrozó mis vacaciones en Berlín, todo aquello que me hacía sentirme más viejo de lo que realmente soy. Ésto no significa que todo aquello que me agobiaba haya desaparecido. Al final mi vida sigue discurriendo por los mismos lugares y con las mismas personas, pero ya no me mata. Todo empezó porque llevo mi vida "a golpes de corazón", sin pensar en las consecuencias, hasta que aquello que ocurre debido a esa forma de hacer las cosas provocó un terremoto en mi vida que la hizo saltar por los aires. Afortunadamente, gracias a mucha gente que me rodea, a cosas que leo en otros blogs y me inspiran,..., he logrado superar esta crisis, y ahora continúo viviendo mi vida a golpes de corazón, hasta que ocurra algo de nuevo. Aunque haya que esperar 16 años de nuevo, porque esta vez no será solo una ilusión y será algo que llenará el huequito de mi vida que siempre ha estado vacío. Hasta entonces, intentaremos escribir con algo de asiduidad y contaros que la vida también puede sonreir y no sólo tiene penas. Y por supuesto, si ocurre, aunque no quiera contarlo, se acabará trasluciendo en mis textos...

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2 comentarios

Irene Jansen -

Mi experiencia es otra: voy por fases, como la luna y las olas. No escribo cuando estoy triste, ni cuando estoy contenta. A veces siento, simplemente, ganas de escribir. Y escribo. Si tengo tiempo, claro.

A veces mis silencios significan que estoy atareada. Otras veces significan que no tengo de qué escribir.

Mi blog es muy irregular, hay semanas que escribo cada día, y luego puede pasar un mes sin escribir.

Afortunadamente, ahora sí escribo más a menudo. Y digo afortunadamente, porque disfruto mucho haciéndolo, y mucho más leyendo las opiniones de quien me concede el honor de dejarme un comentario.

Besos.

satrian -

Que no solo la tristeza sea tu musa, plasma todas las emociones, que cuando leas lo que escribes no sea solo lágrimas lo que veas.
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